What to Do If You’ve Been Told You Need Surgery

Qué hacer si te dijeron que necesitas una cirugía

Si eres el paciente, para ti la idea de una “cirugía común” no tiene nada de “común”. Todos los procedimientos quirúrgicos, desde cirugías comunes como quitarte la apéndice o la muela del juicio, a una cesárea u operación compleja de baipás coronario, tienen algo de riesgo. Incluso si tu equipo médico está completamente dedicado a tu salud, es natural tener miedo si te dijeron que necesitas una cirugía. En la mayoría de los casos, la cirugía es electiva; lo cual significa que si no es una emergencia o incluso si es una cirugía para salvar la vida, tú tienes todavía la opción de obtener una segunda opinión e incluso rehusarte.

Si te dijeron que necesitas cirugía y no estás seguro si esta es la opción correcta, esta información puede ayudarte a tomar la decisión adecuada.

 

Haz las preguntas correctas

Haz las preguntas correctas

Un buen doctor quiere que sus pacientes se sientan cómodos. Ahora es el momento de tomar un rol activo en tu salud. Es parte de la responsabilidad de tu doctor escucharte y darte respuestas honestas a tus preguntas, especialmente cuando se trata de tomar decisiones con relación a tu atención.

  1. ¿Por qué se recomienda la operación?
  2. ¿Qué otros tratamientos están disponibles?
  3. ¿Cuáles son los beneficios y cuánto tiempo durarán esos beneficios?
  4. ¿Cuáles son las complicaciones que pudiera haber?
  5. ¿Qué pasa si decido retrasar la cirugía?
  6. ¿Cómo seré afectado si me niego a la cirugía?
  7. ¿Cuántas cirugías cómo esta ha realizado antes?

Si es posible, pídele al doctor o al personal del consultorio que te escriba las respuestas. Asegúrate de entender todo lo que te han dicho. Siempre tienes el derecho de llevar contigo a la cita a un miembro de la familia, a un intérprete o a una persona en la que confíes.

 

Investiga los costos y la cobertura

Investiga los costos y la cobertura

Asegúrate de que la cirugía esté cubierta por tu plan de seguro y pregunta si te pueden informar cuánto dinero debes esperar pagar (ambos, todo y el pago que tienes que hacer de tu bolsillo); qué es lo que afecta esos cargos, y qué tan altos o bajos pueden ser. Con base en tu plan, debe ser fácil ver a otro doctor para una segunda opinión. Para evitar cargos inesperados, verifica primero con el departamento de atención al cliente de tu seguro.

 

Recibe una segunda opinión

Recibe una segunda opinión

No obstante los doctores van a la escuela y reciben capacitación por varios años, muchos problemas médicos no se curan con una sola opción, y pueden tener muchos tratamientos disponibles. Es común que dos doctores vean las cosas diferentes, por lo cual una segunda opinión es importante.

Como se dijo arriba, tu primer paso debe ser revisar con tu plan de salud. Si es posible, consulta a un doctor en otro hospital o sistema de salud (si está cubierto); podrías beneficiarte al consultar a alguien con una capacitación y experiencia completamente diferente.

Antes de ver una segunda opinión, saca copias de todos los documentos, tomografías, radiografías y notas de las consultas relacionadas con tu enfermedad. Aún si la oficina del doctor ofrece enviar por correo electrónico o por facsímil los documentos, es mejor que tú tengas copias y las lleves contigo en tu visita. Así el nuevo doctor tiene toda la información y no necesitará mandarte a que te hagas exámenes adicionales. Esto te ahorrará tiempo y dinero.

 

Infórmate sobre el cirujano

Infórmate sobre el cirujano

Ya preguntaste sobre la cirugía, ahora es el momento de saber más sobre el doctor que hará la cirugía. Comienza preguntándole a tu doctor de atención primaria su opinión. También puedes informarte bien en internet. No, todavía no existe un servicio como Yelp para los doctores, pero sitios web como HealthGrades y AMA Doctor Finder tienen información importante sobre sus credenciales profesionales, años de experiencia, evaluaciones del hospital, sanciones, mal prácticas y otra información que necesitas para tomar una decisión informada.

 

Pide un asesor

Según tu enfermedad, pudieras ser elegible a un asesor que abogue por ti o a otros servicios a través de tu hospital o de la cobertura de tu plan de salud. En algunos casos, un asesor puede proporcionarte una lista de los cirujanos en tu área, así como información general acerca de las opciones para tu tratamiento. Los asesores también pudieran coordinar atención después de la operación, tales como medicamentos recetados necesarios, transporte a casa, visitas de seguimiento y terapia ocupacional o física. Los servicios varían por hospital y plan; habla con tu doctor y el departamento de servicios al cliente de tu seguro para informarte más.

 

Una vez que hayas tomado tu decisión, despreocúpate y prepárate

Despreocúpate y prepárate

El control de un padecimiento crónico, de una lesión o una enfermedad puede ser una fuente importante de estrés. Concéntrate en el hecho de que ya hiciste tu tarea y tomaste una decisión para mejorar tu vida. Trata de permanecer positivo y comprometido con tu salud. Es posible que retomes algunas metas de salud a largo plazo, como por ejemplo el recuperar un peso sano o dejar de fumar; lo cual puede mejorar bastante tus probabilidades de obtener logros positivos para tu salud.

También, prepara tu hogar para cuando te den de alta; especialmente si esperas algunos retos de movilidad por un tiempo. Asegúrate de contar con todo lo necesario a la mano, como medicamentos, alimentos que no necesiten mucha preparación, equipo médico que pudieras necesitar (muletas, andadera, cintas adhesivas, vendas, un asiento de escusado alto), y artículos convenientes y para tu confort, como pañuelos, pantuflas, almohadillas térmicas, entretenimiento o, incluso, una pinza de agarre para levantar objetos del piso. Relájate y no apresures tu recuperación: ¡sólo tienes una oportunidad!